El dólar mayorista cerró estable tras rozar los $1.400 y el riesgo país volvió a descender, lo que refleja una cautela activa en los mercados argentinos.
En una jornada marcada por la recuperación del volumen habitual en las plazas cambiaria y bursátil locales, el billete arrancó con una tendencia bajista heredada del día anterior, llegó a operar por debajo de los $1.390 y luego rebotó para cerrar en torno a $1.412 por unidad para la venta. El cierre es el más bajo desde mediados de octubre.
El mercado de bonos argentinos vinculado al indicador de riesgo país se mostró firme, lo que permitió una nueva baja en ese parámetro de riesgo.
Aunque parece atenuarse el entusiasmo que siguió a la revalorización post-electoral de los activos locales, la expectativa favorable de los inversores se mantiene: como explicó un operador, “la euforia de días anteriores pasó, pero a la vez nadie desarma ya apuestas: muchos esperan novedades para ver si las redoblan”.
En el segmento minorista, el dólar en el Banco Nación tocó mínimos de $1.425 para la venta y cerró en $1.435, una baja de aproximadamente 0,3 % respecto del día previo. El promedio de venta del mercado se ubicó en $1.441,40, por debajo del $1.444,83 registrado en la jornada anterior.
El volumen negociado en la rueda alcanzó los US$ 459,5 millones: apenas un 10 % menos que el lunes, último día de actividad plena, lo que sugiere una normalización de la liquidez tras el feriado en NYSE.
En el ámbito bursátil, el MERVAL avanzó 0,7 % en promedio, con subas de hasta 4 % para algunos ADR locales que cotizan en Nueva York, mientras que los bonos en dólares operaron de forma mayoritariamente positiva hacia el cierre.
Según analistas, más allá del rally que surgió tras las elecciones, ahora aflora una mayor selectividad de los inversionistas: buscan acciones con mayor potencial de revalorización a mediano plazo y mantienen apuestas orientadas a que se produzca una rápida compresión de tasas que permita al país recuperar acceso al financiamiento externo y renovar sus vencimientos de deuda.
En resumen, la estabilidad del dólar y la caída del riesgo país muestran que el mercado argentino ingresó en una fase de espera activa: no precipita movimientos, pero se mantiene preparado para reaccionar ante señales políticas, macroeconómicas o de acceso al crédito externo.




Deja una respuesta