China lanza el primer reactor nuclear de torio: energía limpia, segura y sin agua

China activó el primer reactor nuclear de torio con sal fundida: más seguro, sin agua, con menos residuos y sin riesgo de proliferación nuclear.

China pone en marcha el primer reactor nuclear de torio: una revolución energética silenciosa

China ha marcado un antes y un después en la historia de la energía nuclear al poner en marcha el primer reactor de torio con sal fundida del mundo. Esta innovación, desarrollada en pleno desierto de Gobi, no solo representa un avance tecnológico, sino también una nueva forma de entender la energía atómica: más limpia, segura y sustentable.

Este reactor, que ya funciona de manera continua, utiliza torio disuelto en sales fundidas de fluoruro, lo que elimina la necesidad de agua como refrigerante y reduce significativamente el riesgo de accidentes nucleares. A diferencia de los tradicionales reactores de uranio, el sistema chino opera a baja presión y está diseñado para evitar fusiones del núcleo, incluso en situaciones extremas.

Una de sus grandes ventajas es que genera mucho menos residuos radiactivos de larga duración y prácticamente no produce subproductos útiles para armamento nuclear, lo que lo convierte en una alternativa viable y segura en términos de no proliferación. Además, gracias a la posibilidad de recargar combustible sin detener el reactor, el modelo chino se perfila como una solución eficiente y continua para el futuro energético.

Con más de 280.000 toneladas de torio disponibles en sus yacimientos, China podría abastecerse de energía por miles de años. El país asiático ya planea construir reactores de mayor capacidad —incluido uno de 10 MW que estaría operativo en 2030— e incluso propulsar buques con esta tecnología.

Este avance no es casual. Detrás del éxito se encuentra un equipo de científicos que retomó y perfeccionó investigaciones desarrolladas por Estados Unidos en las décadas de 1940 y 1960, estudios que fueron abandonados en favor del uranio. China, en cambio, analizó documentos desclasificados y replicó los experimentos con tecnologías modernas, logrando resultados concretos y operativos.

El reactor experimental de 2 MW no solo demuestra la viabilidad del torio como fuente de energía, sino que reabre el debate sobre el futuro de la energía nuclear en un contexto de crisis climática y transición energética. Su capacidad de funcionar en zonas remotas —como el Gobi— sin afectar a la población cercana refuerza su potencial como alternativa real a los modelos actuales.

India, Noruega y Estados Unidos ya exploran la tecnología de torio, pero es China quien ha dado el primer paso tangible. En un mundo que busca fuentes más limpias y seguras, el reactor chino no es solo un experimento exitoso: es una señal clara del camino que puede seguir la energía nuclear del futuro.

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