Luis Caputo

Cambios en el régimen cambiario: qué significa para el dólar

El Gobierno adelantó ajustes en el régimen cambiario: acelerará el “crawling peg”, reforzará reservas y recomprará deuda para contener al dólar y jugar con la inflación.


El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó ante inversores internacionales que el Gobierno de Javier Milei prepara una serie de modificaciones al esquema cambiario vigente, con el fin de fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y asegurar la estabilidad del tipo de cambio. Según Caputo, el ajuste contemplará tres ejes centrales: un mayor ritmo de devaluación controlada, intervención cambiaria para acumular divisas y recompra de deuda soberana.

Ajuste del ritmo de devaluación

El ministro señaló que el actual ritmo del “crawling peg” —es decir, la devaluación gradual del peso frente al dólar— podría aumentar desde el 1 % mensual hasta el 1,5 % si la inflación o la demanda de pesos lo requieren. Para ello, se mantiene la banda cambiaria —y no una flotación libre— como mecanismo de control.
Este anuncio confirma lo que ya venían advirtiendo analistas: el régimen tradicional de devaluación controlada quedará sujeto a un recalibrado según presión inflacionaria y demanda interna.
El objetivo oficial es mantener la previsibilidad —evitando saltos abruptos en el tipo de cambio—, mientras se adapta el esquema a la realidad macroeconómica.

Acumulación de reservas y compras estratégicas

Tras su victoria legislativa, el Ejecutivo también prevé comenzar a sumar reservas para el Banco Central, anticipándose a los fuertes vencimientos de deuda que afronta el país. Dentro de este plan figura que el Tesoro nacional podrá comprar dólares incluso cuando el tipo de cambio se encuentre dentro de la banda de flotación, algo que hasta ahora sólo ocurría cuando el tipo tocaba el techo.
La idea es que, con mayor liquidez en dólares, el BCRA tenga un respaldo más sólido para intervenir si hiciera falta, y al mismo tiempo enviar señales de fortaleza al mercado.

Recompra de bonos y perfil de deuda

En su exposición frente a unos 40 inversores en Nueva York, Caputo confirmó que el Gobierno busca recomprar bonos globales con vencimiento en 2029 y 2030, lo que implicaría un adelanto de compromisos financieros y una reducción del riesgo de refinanciación.
Esta estrategia cobra particular relevancia en el contexto argentino, donde los compromisos externos en moneda extranjera superan los 15 mil millones de dólares por año para 2026-2027, según estimaciones del mercado.

Implicancias y riesgos para el público y los mercados

Para los argentinos, el cambio en el ritmo del crawling peg puede traducirse en una devaluación más acelerada del peso. Esto tiene el efecto directo de encarecer el dólar oficial, y en consecuencia, podría “arrastrar” al alza otras cotizaciones, incluidas las del mercado paralelo.
Desde el punto de vista macro, el esquema cambia de ancla cambiaria rígida a una “flotación administrada” con bandas y ajustes mensuales. Esto difiere de una liberación total del tipo de cambio, pero modifica la expectativa de estabilidad.
También surgen riesgos: una devaluación acelerada sin que la inflación ceda podría erosionar el poder adquisitivo de los salarios. Si el peso se deprecia demasiado rápido, podrían resurgir tensiones sociales o vulnerar la competitividad exportadora.
La clave estará en cómo evolucionen dos variables: la demanda de pesos por parte del sector privado y la inflación mensual. Si ambas se controlan, el plan tiene mayor margen de maniobra; si no, podría requerir medidas adicionales, incluidas la aceleración del ritmo de devaluación o nuevas intervenciones.

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