El Ejecutivo aplicó una suba salarial del 61 % para el personal del Hospital Garrahan, en una decisión que marca distancia del uso electoralista de los aumentos.
El Hospital Garrahan confirmó un incremento del 61 % en la asignación básica para empleados de planta, contratados, becarios y residentes con Beca Institución.
El aumento, retroactivo a octubre, se complementa con bonos mensuales de $350.000 para el personal no asistencial y $450.000 para el asistencial, implementados desde septiembre.
Lo destacable de esta medida no es solo su magnitud, sino su momento político. A diferencia de los viejos hábitos del populismo, el Gobierno decidió concretar la recomposición después de las elecciones, evitando el uso de los salarios públicos como herramienta de manipulación electoral.
La decisión busca marcar una diferencia con prácticas anteriores en las que los incrementos se utilizaban como gestos oportunistas para captar votos, sin planificación ni sustento presupuestario.
Desde la administración del hospital se subrayó que el aumento fue posible gracias a una gestión eficiente y transparente iniciada en 2023, que permitió financiar los bonos y adelantar el pago con recursos propios mientras se aguardan los fondos nacionales.
“Así funciona una administración ordenada: la plata alcanza, el trabajo se valora y los resultados se ven”, expresaron desde la conducción del centro pediátrico más importante del país.
El incremento salarial se interpreta también como un gesto de reconocimiento al compromiso del personal médico y técnico, que sostuvo la atención durante meses de presión gremial y tensiones internas, sin afectar el funcionamiento del hospital.
En un contexto económico exigente, la decisión reafirma el objetivo oficial de dignificar el empleo público sin comprometer la sustentabilidad fiscal.
La medida posiciona al Garrahan como modelo de administración sanitaria moderna, donde la eficiencia, la previsibilidad y la transparencia se imponen por sobre la improvisación política.
El aumento, aplicado tras el proceso electoral, consolida un mensaje: la política salarial debe responder a la gestión, no a la propaganda.




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