CAMPAÑA SUCIA TAPA 10 FEB 2026

Atención: Campaña sucia para dañar al turismo en la Patagonia y beneficiar a la costa bonaerense

Alerta por difusión masiva en medios nacionales de noticias falsas sobre una supuesta “invasión de avispas carnívoras” en la Patagonia, lo que encendió las alarmas en el sector turístico. Operadores y vecinos aseguran que se trata de una operación de prensa orquestada desde sectores poderosos de la costa bonaerense como Mar del Plata, que buscan desviar turistas hacia una costa que, este verano, sufrió una fuerte caída de visitantes por los abusos comerciales con precios astronómicos y la gran inseguridad que ostentan.

Lejos del relato amarillista, la región patagónica es uno de los destinos más sanos, controlados y libres de plagas del país.

En plena temporada de verano, varios medios de alcance nacional comom Clarín, TN, Canal 26 y otros que replicaron la falsa noticia sin la más mínima cautela ni profesionalismo periodístico, publicaron notas alarmantes sobre una supuesta invasión de “chaquetas amarillas” en localidades como Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Los artículos, basados en testimonios aislados y sin respaldo científico que acredite un aumento real de la población de avispas, fueron replicados en cadena buscando generar intencionalmente, preocupación entre potenciales viajeros.

Sin embargo, fuentes del sector turístico patagónico denuncian que se trata de una campaña sucia sistemática, impulsada por lobbies hoteleros y comerciales de la costa atlántica bonaerense, especialmente de la región de Mar del Plata, donde la temporada fue calificada como “desastrosa” por los propios comerciantes debido a los precios abusivos, la sobreoferta y el maltrato al visitante.

“Es el mismo libreto de siempre. Un par de testimonios anónimos, un título amarillista, y los grandes medios replican como si fuera una plaga real. La realidad es que esta temporada hay menos avispas que nunca. La Patagonia es un lugar sano, limpio y preparado para recibir turismo de naturaleza con todos los cuidados”, explicó un referente de la cámara de turismo de la región.

Un insecto que llegó hace 50 años y no representa una plaga

La Vespula germanica habita en la Argentina desde fines de los años ‘70 y su presencia es conocida por los pobladores patagónicos desde hace décadas. Está integrada al ecosistema y, si bien puede picar (como cualquier insecto) si se siente amenazada, los casos graves son excepcionales y suelen estar vinculados a alergias previas no declaradas. Lejos de la imagen de “avispa asesina” que se intentó instalar, no existe ninguna alerta sanitaria ni epidemiológica vigente en las provincias del Sur.

Por el contrario, el monitoreo de poblaciones de insectos indica que este verano se registró una notable disminución de avispas en comparación con temporadas anteriores, lo que desmiente por completo la teoría de la “invasión”.

El doble estándar de los riesgos sanitarios

Mientras se sobredimensiona un insecto de baja peligrosidad en la Patagonia, se minimizan los riesgos sanitarios reales que existen en otras regiones del país. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la proliferación de mosquitos Aedes aegypti representa una amenaza concreta: transmite dengue, zika y chikungunya, enfermedades que pueden dejar secuelas crónicas y hasta ser mortales. A esto se suma la presencia habitual de roedores, palomas y cucarachas en centros urbanos, vectores de múltiples patologías que en la Patagonia prácticamente no existen.

“Acá uno puede tomar agua de la canilla, caminar descalzo por el pasto y comer al aire libre sin intoxicarse. En otros lugares del país, un solo mosquito te puede dejar internado una semana. Sin embargo, eso no es noticia”, cuestionaron desde una agencia de viajes de Esquel.

Un historial de atentados contra el Sur

La sospecha de que existan intereses económicos para frenar el desarrollo de la Patagonia no es nueva. A lo largo de la historia, la región sufrió múltiples obstáculos impuestos desde el poder central: desde las trabas para la industrialización del trigo que beneficiaban a molinos de la región pampeana, hasta el desmantelamiento de los ramales ferroviarios que conectaban el Sur con los puertos. En las últimas décadas, se sumó el abandono de rutas nacionales y la falta de inversión en infraestructura aerocomercial, sumado a precios impagables de los pasajes monopólicos de Aerolíneas Argentinas, la aerolíneas que muchos señalas como «de bandera» pero mucho daño hace a las economías regionales.

En ese contexto, los incendios forestales intencionales que arrasaron miles de hectáreas en los últimos años también generan sospechas. Aunque no hay pruebas fehacientes, en las comunidades locales crece la idea de que algunos focos fueron iniciados con el objetivo de generar una imagen de destrucción y peligro que ahuyente al turismo. “Cuando hay fuego, cancelan las reservas. Cuando hablan de avispas, también. El resultado siempre es el mismo: el turista elige ir a otro lado”, señalaron prestadores históricos de la Cordillera.

Un destino elegido por su seguridad y calidad

Pese a las campañas mediáticas, los números de ocupación en la región se mantienen sólidos, excepto por el impacto de algunos incendios que ya están siendo sofocados. Los visitantes que eligen la Patagonia valoran justamente lo que los titulares sensacionalistas intentan negar: aire puro, espacios abiertos, baja densidad poblacional, servicios de calidad y una naturaleza que, lejos de amenazar, invita a disfrutarla.

La recomendación para los turistas es clara: desconfiar de las noticias sin fuentes verificables, informarse en canales oficiales y disfrutar de un entorno que sigue siendo, por lejos, uno de los más seguros del continente.

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