Argentina inicia la llegada de los primeros seis cazas F-16 adquiridos a Dinamarca, un paso clave en la modernización de su defensa aérea.
El operativo para trasladar la primera tanda de seis cazas F-16 adquiridos por el gobierno argentino partió desde Dinamarca, con escalas en España y Canarias, rumbo a Sudamérica. El periplo —acompañado por un Hércules, un Boeing 737-700 y un avión de reabastecimiento KC-135R de la Fuerza Aérea de Estados Unidos— llegará al país este viernes, marcando el inicio de una renovación estratégica de la flota militar.
Una vez en tierras argentinas, los F-16 —dos monoplazas F-16AM y cuatro biplaza F-16BM— serán presentados oficialmente y realizarán maniobras de exhibición: sobrevuelos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los días 6 y 7, con posible despliegue posterior en Mendoza, San Luis y Córdoba. El acto formal de presentación está previsto para el viernes 12 en la base de Río Cuarto.
Esta adquisición —24 aeronaves en total, negociadas con Dinamarca y autorizadas por Estados Unidos— representa el retorno de la capacidad supersónica a la Fuerza Aérea Argentina (FAA), algo perdido tras la retirada de los Mirage en 2015, impulsando una modernización estructural.
La incorporación de los F-16 implica mucho más que la llegada de aviones: exige una transformación operativa. En la base de Río Cuarto se completan las obras de acondicionamiento de pistas y plataformas; en Tandil se instalarán nuevos hangares, un centro de simulación táctica y un área de instrucción técnica. Esta puesta en marcha incluye pilotos, mecánicos, personal de seguridad, operadores de guerra electrónica y técnicos de comunicaciones, reflejando la complejidad de operar estas aeronaves modernas.
El contrato fue celebrada en abril de 2024 por el gobierno —mediante el Luis Petri como ministro de Defensa— y la contraparte danesa. Además de las aeronaves, se incluyen simuladores, repuestos, motores, armamento, equipamiento logístico e instrucción, pagando un total cercano a los 300 millones de dólares. Esta estrategia reafirma la voluntad del Estado de revertir años de postergación en defensa aérea.
En definitiva, la llegada de los primeros F-16 marca un hito significativo en la historia reciente de la aviación militar argentina. La combinación de inversión, modernización operativa y despliegue inmediato evidencia una reconfiguración profunda en la capacidad de defensa del país.





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